NUMANCIA

 

Ciudad  situada a 7 km. de Soria capital, se localiza en el pueblo de Garray.  La ciudad se asienta sobre el cerro de La Muela.

El cerro de La Muela emerge sobre el valle del Duero, en medio de una amplia campiña, limitada semicircularmente por las altas elevaciones del Sistema Ibérico. Numancia está situada en la confluencia de los ríos Duero y Tera, paso obligado en las comunicaciones desde el valle del Ebro, a través de los pasos del Sistema ibérico, con el valle del Duero. En este mismo punto vadeaba el río la vía romana, que desde Caesaraugusta se dirigía a Asturica.

 

La primera ocupación del cerro se remonta al Calcolítico e inicios de la Edad del Bronce (2500 – 1600 a.e.c). La ciudad Celtíbera se data hacia del siglo III a.e.c. y a ella se atribuyen  la cuadrícula central y las dos primeras calles circundantes.

Numancia ofreció una dura resistencia de veinte años, entre el 153 y el 133 a.e.c., dando lugar a la afamada frase "defensa numantina" .

Sucesivamente venció a todos los generales enviados por Roma hasta que Publio Cornelio Escipión cercó Numancia. Dispuso siete campamentos uniéndolos con un sólido muro defensivo de 9 kilómetros de perímetro. Después de once meses de asedio la ciudad cayó por inanición, en el verano del 133 a.e.c., los supervivientes fueron esclavizados, la ciudad fue arrasada y su territorio repartido entre los indígenas que ayudaron a Escipión.

 

Se han hallado abundantes restos que indican una ocupación desde comienzos del siglo I a.e.c, al que corresponden las cerámicas monocromas y policromas más características.

 

A partir del siglo I Roma deja su huella en la redistribución y edificación de la ciudad. La vida en Numancia decaerá a partir del siglo III, y los últimos restos hallados de época romana datan del siglo IV. También han aparecido objetos y cerámicas datados en el siglo VI, que permiten hablar de una ocupación visigoda.

 

Se han escavado unas 11 hectáreas, la mitad de la superficie calculada de la ciudad, que han sacado a la luz unas 20 calles y manzanas, que nos permiten conocer su trazado y organización. Dos calles paralelas son cruzadas por otras once, dando lugar a una retícula uniforme, en la que no se han hallado espacios libres o plazas. La parte occidental de la ciudad esta rodeada por una calle redonda, paralela a la muralla que circunda la ciudad.

Para evitar el fuerte y frío viento del norte la mayoría de las calles están unidas escalonadamente y con una orientación este-oeste; y sus casas agrupadas en manzanas.

Las calles poseían grandes piedras en el centro que permitían pasar de una acera a otra sin mojarse, ya que los desagües de las casas iban directamente a las calles. El agua de lluvia era recogida en aljibes circulares, a través de pequeños canalillos.

 

Los arqueólogos han reconstruido dos casas, una celtibérica y otra de época romana, que nos permiten tener una idea de como vivían y observar las semejanzas y diferencias entre las dos culturas.

 

Se ha reconstruido un tramo de la muralla celtibérica que señala el límite de la ciudad y nos ofrece la posibilidad de contemplar y hacernos una idea de lo que podían ver y sentir los numantinos en aquellos momentos.
En la zona sur se halla el barrio rico de la ciudad donde vivían las familias más acomodadas de la ciudad. Allí  construyeron sus casas y  trataron de imitar la forma de vida romana.

 

Según Apiano la ciudad de Numancia “estaba rodeada de espesos bosques” y el río Duero era navegable “en pequeños esquifes (...) con ayuda de velas”.

 

 

  

 

 

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