ILICI

 

La colonia romana Iulia Ilici Augusta esta asentada en el denominado yacimiento de La Alcudia de Elche, ubicado en las cercanías de la ciudad de Elche, cerca del río Vinalopó, sobre una pequeña elevación. Su secuencia estratigráfica abarca unos dos mil quinientos años, desde mediados del segundo milenio a.e.c hasta los siglos IX-X.

Al yacimiento se llega por la carretera de Elx-Dolores, el antiguo cardo de la centuriación romana de la ciudad de Ilici.

El actual nombre del yacimiento proviene de los árabes, "Al-Kudia" por estar situado en una colina.

Su emplazamiento permitía el acceso por el río Vinalopó, que seria una vía de penetración natural hacia el interior y por la vía que comunica el yacimiento con el denominado Portus ilicitanus. El puerto se halla en el municipio de Santa Pola donde hace pocos años se podía apreciar el muelle romano intacto.

La mayor importancia de este yacimiento es de las épocas ibérica y romana. Debió ser la capital ibérica del territorio que las fuentes identifican como la Contestania, y en concreto de su parte meridional; su dominio alcanzaría el centro y sur de Alicante y zonas limítrofes de Albacete y Murcia.

Las excavaciones se remontan a varios siglos atrás, pero con el descubrimiento de la escultura conocida como La Dama de Elche es cuando se intensifican las excavaciones.


 

 

La palmera desde siempre ha estado unida a los ilicitanos, los iberos empleaban hojas de palma en rituales, como lo demuestran las valiosas representaciones cerámicas exhumadas en el yacimiento.

Plinio el Viejo y Columela citan la presencia de la palmera datilera en el sureste de Hispania, así como el aprovechamiento de su fruto, los dátiles.


LA CIUDAD IBÉRICA

La extensión de los vestigios conservados en el yacimiento es de unas 10 Ha. Los materiales proporcionados por los niveles ibéricos son de gran interés, especialmente la escultura monumental y la cerámica denominada de estilo Elche-Archena. De la escultura monumental las piezas más importantes halladas de la cultura ibérica son:

Dama Sedente
Retrato de una sacerdotisa, sentada en un trono alado, que sujeta en una de sus manos unos frutos de adormidera como expresión de su sueño eterno. Escultura en piedra caliza realizada entre los años 410 y 350 a.e.c.

La Dama de Elche
Busto esculpido en piedra caliza que conserva parte de la policromía que lo decoró. Posible imagen de una sacerdotisa divinizada, de una mujer que ofreció sus rasgos para realizar la representación de la diosa. Su producción puede fecharse entre los años 410 y 350 a.e.c.
 

La cerámica del estilo llamado Elche-Archena, denominada así por los lugares de aparición de los primeros y más importantes monumentos, presenta un amplio elenco de seres más o menos fantásticos: figuras femeninas realistas o con cuerpo abotellado y por lo general aladas; con rostros felinos y aves de rapiña de identificación incierta, etc.

Cratera de Ilici

Vaso ritual que presenta su cara principal decorada con un rostro de mujer alado que queda fijado a la línea de su base por una alusión vegetal de la que brota esa imagen como una flor de su cáliz. Representa una epifanía de la diosa.

Vaso "campesino"

Gran tinaja decorada en su zona principal con un caballo ensillado que es conducido de las riendas por una figura encapuchado. Se trata de una escena fúnebre en la que el amigo del guerrero muerto presenta su caballo ante el árbol de la vida para cumplimentar el ritual establecido.

Vaso "tonta del bote"

Gran kalathos simbólicamente decorado con lobos y águilas como expresión del bien y el mal; y con representaciones, bajo las asas de unos rostros de mujer, epifanías de la diosa, que se plasman con la apariencia de una flor.

Vaso "heroe"

Gran tinaja cuyo motivo principal de decoración presenta a un personaje armado de lanza que se enfrenta a un animal fantástico; lucha del héroe con el dragón para alcanzar la inmortalidad o hazaña del joven que así adquiere su condición de guerrero.

 

LA CIUDAD ROMANA

La ciudad romana alcanzó en un momento avanzado el rango de colonia, tal y como documentan sus monedas. Las abreviaturas CCIA y CIIA que en ellas figuran han dado pie a las interpretaciones; que se tratara de una fundación cesariana, a la que corresponderían las siglas CCIA, eso si minoritarias, o bien augustea, que se identificaría con las siglas CIIA (Colonia Iulia Ilici Augusta), más abundantes. Algunos autores defienden la tesis de una doble fundación, una cesariana y otra augustea, que fue la que marcó la impronta definitiva de la ciudad. A través de la epigrafía conocemos su vinculación con algunos personajes célebres, como Titus Statilius Taurus, cónsul de Roma y gobernador de la provincia Hispania Citerior y a quien la ciudad distinguió con su nombramiento como su patrono.

 

La ciudad acuñó moneda desde época augustea, aunque no se descarta que anteriormente hubiese acuñado moneda. Se conocen seis emisiones monetarias, la última de la época de Tiberio. En la primera emisión de Augusto aparecen en el reverso insignias militares que aluden al origen de los colonos, en su mayoría veteranos del ejército. Uno de los tipos monetarios más conocidos es el que representa en el reverso un altar dedicado a Salus Augusta, quizás en relación con la figura de Livia, la esposa de Augusto. 

De la ciudad romana de Ilici conocemos varios edificios públicos importantes: dos termas, un templo a Juno documentado en las monedas y una basílica de culto cristiano, pero que algunos estudiosos consideran pudo haber sido primero una sinagoga, y también varias casas.

Entre sus monumentos destacan el descubrimiento de dos edificios termales.

Las occidentales que se corresponde con un muro bastante mal conservado, que durante muchos años se interpretó como una muralla tardorromana y que hoy se sabe que constituye el lienzo perimetral del recinto de las termas, que contenía sus estructuras ubicadas en una terraza superior.

En la zona oriental del yacimiento se ha descubierto parte de un conjunto termal en el que son visibles algunas estancias con pavimento de mosaico, unas letrinas y un amplio espacio descubierto y porticado, en cuyo centro se excavó una natatio de grandes dimensiones y en perfecto estado de conservación. El edificio está datado en el siglo I y ha sido posible recuperar una secuencia estratigráfica que va desde niveles medievales hasta los vinculados a la fundación del edificio termal.

Se ha conseguido documentar la continua reutilización del conjunto termal con varias fases superpuestas a las que se asocian remodelaciones internas, con nuevas dependencias que articulan de forma más compleja el espacio interno de las termas, y con reaprovechamientos de las estructuras en fases más modernas. El edificio se ubica en los límites orientales del yacimiento, no se encuentra con la presencia en este punto de una muralla perimetral, por lo que parece probable que el conjunto se construya adelantando y ampliando los límites del antiguo asentamiento augusteo. La cronología del edificio confirmaría el hecho de que durante el siglo I la ciudad de Ilici experimentará un auge económico importante frente al retroceso que se atestigua en otros yacimientos próximos contemporáneos.

En el yacimiento se pueden apreciar varias viviendas:
Una de las casas que presenta un atrio corintio que da acceso a un amplio recinto abierto con aljibe en el centro, que comunica con el impluvium del atrio.
Otra tiene un estanque similar al anterior, pero rodeado por un pórtico del que se conservan las basas estucadas de las columnas. Por los materiales y por la decoración parecen indicar que se edificaron en época alto-imperial, supuestamente sobre otras anteriores de época republicana y que estuvieron en uso hasta época tardo-imperial.

 

 

 

En las estructuras tardo-republicanas precedentes se encontraba el mosaico helenístico que constituye una de las piezas de mayor interés.

Mosaico confeccionado con teselas cerámicas recortadas y guijarros que ofrece una coloración de blanco, rojo, negro y ocre, cuyo motivo central presenta un gran rosetón rodeado de inscripciones en ibérico realizadas con letras latinas y bordeado por una esquematización del amurallamiento de la ciudad.

 

Estos vestigios tradicionalmente se ha venido identificando con el foro. Las Estructuras del espacio central del yacimiento corresponde a las últimas fases de ocupación del lugar, y probablemente se trata de instalaciones domésticas y de actividades relacionadas con el agua, aunque su función concreta está sin determinar.

 

También destaca el edificio conocido tradicionalmente como "Basílica" o "Sinagoga", como elemento de mayor interés destaca un mosaico polícromo decorado con escenas y rótulos judaizantes que hicieron pensar en su utilización como sinagoga. En este área se realizaron excavaciones hace algunos años y según los arqueólogos, se edificó sobre otro templo más antiguo de época ibérica. El mosaico que pavimenta la totalidad de la nave de la basílica. Está realizado en azul, blanco, rosa y amarillo, con tres inscripciones en azul sobre fondo blanco y con amarillo en el interior de las letras. Su decoración consta de tres grandes franjas longitudinales con ornamentos geométricos. Su cronología lo sitúa en la mitad del siglo IV.

De la muralla romana lo que se conserva es un lienzo de más de 60 m. de longitud con dos torres adelantadas, de la que se tenían noticias desde el siglo XVII y que había sido excavado en la última década del siglo XIX.
La fisonomía del conjunto y su mampostería irregular con la inclusión de algunos elementos arquitectónicos reaprovechados, ha hecho que se le haya venido datando en el siglo III, y se supone que era la línea defensiva que se erige con motivo de las invasiones. 
Pero excavaciones recientes han permitido precisar, que lo que hoy se aprecia es sólo la cimentación de un muro cuya parte visible debía ser de opus vittatum y de bastante mejor calidad, pero demasiado débil en cualquier caso para servir de muralla.

En los alrededores de la ciudad se documentan una centuriación y numerosas villas alojadas en sus parcelas, varias de las cuales fueron excavadas en la segunda mitad del siglo XIX.

Como la mayoría de las ciudades en el siglo III sufrió una grave crisis. La ciudad padeció los conflictos entre visigodos y bizantinos, cuya presencia se atestigua por un conjunto de materiales hallados. Su obispo Juan es citado a principios del siglo VI y otro, Serpentino, acudirá al IV Concilio de Toledo. La Alcudia también aparece mencionada junto con otras ciudades de su entorno en el Pacto de Teodomiro del año 713, como las que continúan perteneciendo a este noble visigodo, tras su acuerdo con los nuevos dominadores de religión musulmana.

Más info: www.laalcudia.ua.es

 

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