T O L E D O

 

Estratégica ciudad, Toletum fue conquistada por el general romano Marco Publio Nobilior en el año 192 a.e.c.
Fue una ciudad importante en el imperio. Gozó de procónsules, magistrados, privilegios, monumentos, legión, vías, y llegó a acuñar su propia moneda. Abundan los restos arqueológicos de origen romano en Toledo que testimonian más de seis siglos de dominación romana.

 En Zocodover, bajo los muros del Alcázar, en la mezquita de Tornerías, en las calles de San Ginés, las famosas cuevas de Hércules, la puerta de Bab al-Mardúm quedan sillares procedentes de la conducción de aguas, de las termas y de las cloacas que denotan la existencia de no pocos edificios destinados a viviendas de los que por desgracia no ha quedado ninguna en pie.

Fuera del recinto amurallado si quedan algunos vestigios de esta gloriosa época; el acueducto hoy en día sólo queda los sillares de arranque, el circo, las dos calzadas, el anfiteatro y el puente al que los árabes luego llamaron Al-Qantara, aparte de una necrópolis y no pocas villas suntuosas que jalonan el Tajo, Vega Baja, Vinagra, Mazarracín, Paseo de la Rosa...

Recordemos que Toletum llegó a albergar un circo con capacidad para 13.000 espectadores y se construyó un canal de 38 kilómetros con una presa de 21 metros de altura para que el agua llegara a Toledo desde Mazarambroz. Veamos los restos del circo. 

 

Con la actuación arqueológica de 2012 se han descubierto dos circos romanos. El primero, datado en el siglo I, tenía unas dimensiones de 408 metros pero, posteriormente, fue ampliado hasta alcanzar los 420. Se cree que la ciudad "ascendió a primera división" para que se pudieran celebrar eventos  que las anteriores dimensiones no permitían. En la Edad Media se utilizó como cementerio. Se han hallado restos de yacimientos romanos, visigodos, árabes y cristianos.

Con las finalización de las obras de la Mezquita del Cristo de la Luz, ahora son visibles los restos de la cloaca, que datan del siglo I.
Bajo el ábside se han descubierto unas estructuras excavadas en la roca, presumiblemente de la etapa romana paleocristiana siglo III, que se han dejado a la vista con un cerramiento de vidrio.
En el bar El Trébol se visitan restos arqueológicos de la Edad del Bronce y romanos.
Otros restos romanos son las termas romanas de la Plaza de Amador de los Río, las bóvedas de la C/ Nuncio Viejo, y los sótanos de la Delegación de Hacienda.
En la plaza Amador de los Ríos, en febrero de 2017, han sacado a la luz una galería subterránea de 30 metros de longitud por cuatro de ancho, que formó parte de un gran edificio civil.
En la calle de Navarro Ledesma, en junio de 2017, se ha localizado una estatua romana de mármol de un metro de longitud.
 

 

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