CARMO
 
.................Tartesos, Turdetanos, Cartagineses.............. Situada en una posición estratégica, Carmona controlaba las vías de comunicación del valle del Guadalquivir. En el 206 a.e.c. la ciudad fue conquistada por los romanos, los cartagineses fueron expulsados tras la batalla de Ilipa.
La Carmo republicana ocupaba el mismo emplazamiento que la la ciudad Turdetana y Púnica, el barrio de San Blas. Con la pacificación de la Hispania, se inicia un período de prosperidad económico y una lenta pero segura romanización. Estrabón hablaba de la riqueza de la Turdetania, trigo, vino, aceite, cera, miel, ganado, caza...
Carmo acuñó moneda siglos I y II a.e.c. con el símbolo de dos espigas enmarcando el nombre de la ciudad.
En la época Flavia y con los Emperadores hispanos, Carmo vivió su época de esplendor. La ciudad se reformó y expandió adaptándose a los nuevos conceptos urbanísticos romanos.
Situada sobre una meseta elevada con laderas muy escarpadas la ciudad en época romana se hallaba amurallada. En la actualidad se conservan varios lienzos de muralla y dos puertas la de Sevilla y Córdoba, y los restos de otra en el Raso de Santa Ana. La muralla medieval prácticamente discurre por encima de la romana excepto en las zonas de Albollón y Cenicero donde su perímetro fue variando a medida que se ganaba terreno a las dos vaguadas colmatadas de época romana.
Las puertas de Sevilla y Córdoba marcaban los extremos occidental y oriental del cardo máximo, mientras que las puertas de Postigo y Morón marcaban el norte y el sur del decumano máximo.
Julio César dijo de Carmo "Carmonenses quae est longe firmissima totius provinviae civitas" es decir, que Carmona era la ciudad más fuerte de la Bética.
Con la crisis del siglo III, la ciudad se contrae, y comienza un proceso de recensión urbanística y se reutilizan los edificios abandonados.
 
PUERTA DE SEVILLA
Aunque se han encontrado restos arqueológicos datados entre los siglos XIV y XII a.e.c., su origen está establecido en el siglo IX a.e.c. El bastión y la puerta son de origen cartaginés. Los cartagineses construyeron un baluarte sobre la primitiva torre del siglo VIII a.e.c., para hacer frente al asalto de los ejércitos romanos.
Los romanos reformaron el emplazamiento entre los siglos III a.e.c y I. Se construyó la nueva puerta y la poterna al norte del bastión. Estas obras se datan en la primera mitad del siglo I. En el bastión se construyó un paramento llamado muro de la cortina y un templo del que se conserva su base. Estas obras se dataron en la segunda mitad del siglo I.
 
 
PUERTA DE CÓRDOBA
Puerta romana de tres arcos de carácter defensivo, única en Hispania. Se conservan los paramentos que llegan hasta el alcor, dos pilastras en relieve, parte de los torreones semioctogonales que la flanqueaban, la escalera y su bóveda.
La puerta se ha datado hacia la segunda mitad del siglo I. En las últimas investigaciones arqueológicas, realizadas antes de su restauración, se descubrió que poseía dos puertas pequeñas, peatonales en los torreones norte y sur, que se cegaron en el S. II, posiblemente a causa de la inestabilidad política. Actualmente se encuentran en el interior de las casas adosadas.
 
PUERTA DE LA SEDÍA
Con las excavaciones llevadas a cabo en la calle Torre del Oro en 1986 en el solar nº 4 se descubrió los restos de una antigua puerta con dos arcos de distinto tamaño. A través del trazado de la ciudad y su muralla, los arqueólogos creen que era la puesta de salida por el noroeste que daba salida al decumano máximo hacia el camino de Lora del Río, Axati.
 
PUERTA DE MORÓN
Cercana a la cuesta de San Mateo hacia el caminillo viejo en una zanja se documentaron sillares cuya tipología constructiva era similar al de la puerta de Córdoba.
 
FORO
El trazado del cardo máximo ha conservado su trazado hasta nuestros días. Correspondía al trazado urbano de la Vía Augusta y discurría de la puerta de Sevilla pasando por las actuales calles Prim, Plaza de Arriba, Martín López, Dolores Quintanilla, a la puerta de Córdoba.
El decumano máximo partía de la puerta de Morón a la puerta noroccidental localizada en las cercanías del Postigo; cruzando la actual Plaza de Arriba, donde se hallaba el Foro de Carmo.
El foro esta delimitado por las calles, Descalzas, Peso de la Harina, Cruz de Santa María, Juan Carrera, Sancho Ibáñez, Madre de Dios, Plaza de San Fernando y Martín López.
En el solar nº 19 de Plaza de San Fernando se descubrió la planta de un edificio que podía corresponder a una calle porticada, a un mercado o al mismo foro.
En el Convento de Madre de Dios también se descubrieron sillares. En el área del foro en la c/ Antonio Quintanilla también ha salido a la luz una basa ática en mármol blanco de 1,45x0.45m con parte del fuste acanalado; junto a un macizado de sillares que se asocian con un templo o la basílica. En la casa nº 5 de esa misma calle, en su corral se aprecian varios fragmentos de un fuste y un capitel corintio.
 
TEATRO
En 1995 en la c/ General Freire, se descubrieron un gran conjunto se sillares correspondientes a la cimentación de un gran edificio. Todo apunta por su localización y características constructivas que perteneciera al Teatro. Pero Bonsór sostenía que el anfiteatro albergaría las don funciones; Teatro y Anfiteatro.
 
ANFITEATRO ROMANO
Se localizó frente a la Necrópolis junto a la Vía Augusta, en la actual Avenida Jorge Bonsor.
Data del S. I a.e.c. Sus excavaciones se iniciaron en 1885 a cargo de J. Fernández López y Jorge Bonsor.
Se conserva la arena cuyas medidas eran 55x39m; y la inma y media cavea excavadas en la roca mientras que la suma cavea fue la única parte edificada. La zona mejor conservada es la meridional. En su fachada oriental presenta una rampa de ingreso, semejante a las que debió haber en cada una de las esquinas, que daban acceso a los vomitorios.
Se cree que el graderío y los vestíbulos iban cubiertos con planchas de material noble, con nichos para las consabidas estatuas de los Emperadores y de la elite de Carmo.
 
TERMAS
Tradicionalmente se situaban en las proximidades de la Iglesia de San Bartolomé. Pero en las excavaciones llevadas a cabo en el solar nº 5 de la c/ Pozonuevo han salido a a la luz parte de una piscina y estructuras de calentamiento y un mosaico que se puede ver en el ayuntamiento.  Los restos hallados continúan bajo la calle.
 
NECRÓPOLIS
La Necrópolis de Carmona se descubrió a finales del siglo XIX, gracias a la iniciativa de Juan Fernández López y del arqueólogo inglés Jorge Bonsor.  
La Necrópolis se data alrededor del siglo I a.e.c. y se han descubierto enterramientos hasta del siglo II.
El ritual de enterramiento más frecuente en Carmo era la incineración.
Los cadáveres eran incinerados en quemaderos excavados en la roca donde se colocaba la pira funeraria y en ocasiones estos quemaderos eran utilizados como lugar de enterramiento. Se depositaban las cenizas en la fosa y se cubría con sillares, ladrillos o tégulas; y una vez cubiertos de tierra, se colocaba una estela para indicar el lugar y el nombre del difunto.
El mausoleo colectivo con cámara subterránea es el tipo de enterramiento más generalizado en la Necrópolis de Carmo. A él se accede a través de un pozo escalonado. La cámara suele ser cuadrangular, con un banco corrido, donde se colocan las ofrendas y sobre el que se abren los nichos. En algunas cámaras quedan las huellas de las puertas que las cerraban, mientras que otras debían de cerrarse con una losa.
Las tumbas se decoraban. La Necrópolis de Carmona es uno de los yacimientos más importantes de la Península gracias al gran número de pinturas que en ella se conservan. También se han identificado otras zonas de enterramientos en el camino que se dirigía a Axati, en las cercanías de la puerta de Morón y en el Alcázar de Arriba.
  
Tumba del Elefante
Se trata de un santuario dedicado al culto de Cibeles y de Attis. El culto de estos dioses orientales llegó a alcanzar una enorme popularidad en Roma.
Attis era una deidad que moría y resucitaba cada año, que arraigó mucho entre los carmonenses. Junto a esta divinidad, Cibeles, la Diosa Madre, encarnación divina de la naturaleza, señora de la vida y de la muerte.
La figura del elefante ejerció desde su descubrimiento tal fascinación que llegó a convertirse en el símbolo de la eternidad más destacado de este edificio.
 
 
Tumba de Servilia
La tumba de Servilia es la más monumental de la Necrópolis. Reproduce una lujosa mansión de dos pisos, de cánones helenísticos con un amplio patio porticado al que se abren diferentes estancias en dos pisos.
Uno de estos ámbitos lo constituye la galería cubierta, en cuyo tramo central se encuentra una cámara donde parece ser que estuvo originariamente la escultura de Servilia cuya estatua decapitada se halla en el museo.
En el frontal del patio porticado se halla la cámara funeraria, que tiene un gran vestíbulo, de planta trapezoidal, cubierto por bóveda apuntada; que se supone seria mas antigua y ya estaría ocupada por otros enterramientos.
La tumba está datada en época de Augusto y debió pertenecer a una familia importante de Carmo, quizás a un magistrado.
Otras tumbas que merecen ser destacadas son la Tumba de los Cuatro Departamentos, llamada así por sus cuatro cámaras o la Tumba del Triclinium del Olivo. El Triclinium era una estancia que hacía la función de comedor y respondía a la tradición romana de reunirse para celebrar los aniversarios de sus difuntos en torno a una comida que se realizaba en la tumba. El mausoleo circular, la tumba de las Guirnaldas, la tumba de las cuatro columnas...
 
ZONA ARTESANAL
En esta zona ha extramuros de la ciudad en la vía hacia Lora del Río, Axati, se han documentados varios hornos cerámicos y restos de las instalaciones. Los hornos eran de planta circular construidos con adobes, compuestos en dos partes; la inferior la cámara de combustión, furnium a la que se accedía a través de un pasillo escavado en el suelo y la parte superior donde se colocaban las vasijas con adobes agujereados para permitir pasar el calor.
Albius era un alfarero carmonense del siglo I cuyo nombre se ha conservado inciso en el sello de la marca de una tegula de su taller.
 
CALZADA y PUENTE ROMANO
Por Carmona pasaba la Vía Augusta, usada y conocida durante la Edad Media con el nombre de El Arrecife, y de la que se conservan algunos restos y un puente, el de los cinco ojos. La ciudad actual reproduce, con ligeras variantes, el plano urbanístico romano.
La calzada tiene una extensión cercana a un kilómetro. Una gran reforma de la calzada y puente romano se llevó a cabo en el s. XVIII y desde entonces no se ha intervenido en la zona salvo algunas actuaciones llevadas a cabo en los últimos años. Este tramo de calzada formaba parte de la Vía Augusta que unía Cádiz con Roma, siendo utilizada también en época musulmana. A partir del siglo XV, la antigua calzada enlaza con el único itinerario que llegaba a la corte madrileña, con el consiguiente aumento del tránsito de personas.
  
A partir del siglo XIX, la calzada queda prácticamente abandonada al construirse un camino que bordeaba Carmona por el sur, con lo que su deterioro va en aumento. De hecho, desde entonces son constantes las actas municipales que recogen las quejas por el deterioro que sufre la zona. La calzada y el puente se restauraron en 2004.
 
 
 
 
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