CAMPAMENTOS ROMANOS

PETAVONIUM

Las localidades de San Pedro de la Viña, Rosinos de Vidriales y Santibañez de Vidriales conforman un triangulo en cuyo centro se localiza el campamento romano de Petavonium. Esta zona en la cabecera del arroyo Almucera, se identifica con la mansio de Petavonium. El solar que alberga las ruinas del campamento militar romano, se conoce popularmente como Sansueña, y esta localizado en el término municipal de Rosinos de Vidriales.
El asentamiento en esta zona de un contingente militar romano estuvo motivado por el interés estratégico de la zona, cercana al área donde se desarrollaron las guerras contra los cántabros (26 al 19 a.e.c.). Esta campaña militar fue dirigida por el Emperador Augusto, y aunque Roma dio por finalizada la guerra en el 19 a.e.c. las escaramuzas y enfrentamientos continuaron. También es un lugar estratégico en la Vía de la Plata y esta cercano al complejo minero de Las Médulas.
Más Info: ver  PETAVONIUM 

AQUAE QUERQUENNAE VIA NOVA

El yacimiento arqueológico de "Aquis Querqennis", es la tercera villa situada en la Vía XVIII del Itinerario de Antonino.

La villa romana de Aquis Querquennis se encuentra ubicada en el Ayuntamiento de Bande, Ourense.

Este campamento militar controlaba el río Limia y sus alrededores, ubicación clave, muy importante en la vigilancia de la la Vía Nova.

Campamento de forma rectangular en el que destacan sus murallas, su rampa de acceso, sus torres cuadradas y un foso; también se pueden ver los pilares en los que se asentaban los almacenes, y se cree que pudo contar con un hospital ya que aparecieron utensilios quirúrgicos.

Aquí permaneció por los años 69-79.hasta el 138 una guarnición mixta (infantería y caballería).
Declarado Monumento histórico-artístico en 1.981, permanece en muchas ocasiones debajo de las aguas del embalse de las Conchas.

El embalse anegó entre otros a Ponte das Poldras que en raras ocasiones todavía se puede ver.

 

CAMPAMENTO ROMANO DE CÁCERES EL VIEJO

CAMPAMENTO ROMANO DEL CINCHO

El Campamento romano del Cincho, Cantabria es de época alto imperial. El yacimiento fue descubierto a finales del siglo XX por M. García Alonso, quien ha realizado excavaciones en el mismo. Se han recuperado algunos materiales arqueológicos, monedas, armas, etc. El campamento esta situado en la cima de una colina, de planta rectangular con unos 152.000 metros cuadrados, perimetrado por un muro (agger) y un foso (fossa). En el amurallamiento externo hay varias puertas en clavícula (claviculae). El interior del recinto está dividido por un amurallamiento con foso.

CAMPAMENTO ROMANO DE CIDADELA

El Campamento Romano de Ciudadela se localiza en el municipio de Sobrado Dos Monxes, La Coruña. Recinto de forma rectangular con las esquinas redondeadas y en el se asentaba una corte de 500 hombres, que se mantuvo desde el siglo II hasta el siglo IV. Se sabe que los legionarios eran militares de la II Cohorte de Roma con base en la Vía Lucus Augusta, de especial importancia por ser el destacamento militar de Brigantium, el actual Betanzos. Estaba dedicado a controlaba las mercancías que iban a A Coruña y Lugo. 200 años más tarde fue recuperado por una población germánica. El sistema defensivo está formado por una muralla que lo rodea todo recinto y un foso. Además tenía dos túmulos megalíticos que eran utilizados como puestos de vigilancia. El yacimiento está excavado y algunas partes consolidadas. Los restos mejor conservados son el pretorio y tramos de la muralla. Es el campamento romano más extenso de los excavados en Galicia, y en el se encontraron monedas, lápidas, vasijas y otras piezas romanas.

CAMPAMENTO ROMANO DE EL PEDROSILLO

En Casas de Reina, en su término municipal se localiza uno de los campamentos militares romanos mejor conservados de todo el imperio. El campamento de El Pedrosillo, un complejo militar romano de época republicana. Pudo ser utilizado en el período de las guerras lusitanas. Un auténtico complejo militar romano. Está formado por toda una red de recintos, fortines y otras instalaciones esparcidas, de forma estratégica, con una extensión de unas 350 hectáreas.

CAMPAMENTO ROMANO DE ALMAZAN

Almazan, Soria. Los restos hallados atestiguan presencia en la zona desde la prehistoria, pasando por la época celtibérica, hasta los romanos cuando se construyó un campamento romano atribuido al cónsul Nobilior en el año 153-153 a.e.c., de notable importancia durante los años de asedio a Numancia, al ser lugar de paso entre Ocilis y la propia Numancia.

CAMPAMENTO ROMANO DE ESPARRAGALEJO

Esparragalejo se localiza en las proximidades de Mérida. Se han hallado vestigios de la Edad de Bronce, pero es en el año 194 a.e.c., cuando llegan los romanos y crean un campamento militar permanente. Su finalidad era defender los pasos del Guadiana por su orilla derecha y la calzada.
Para abastecer de agua al campamento militar, los romanos construyeron un pantano. Con grandes bloques graníticos construyeron un dique y cortaron la corriente del arroyo de La Albuera. La presa tiene trece contrafuertes, unidos entre sí por arcos, formando una figura de puente tumbado. En el año 1940 fue reparado, desde entonces la presa original "La Muralla Chica", es visible cuando el nivel de las aguas no se halla en su punto máximo. Para llevar el agua al campamento se construyó un acueducto, del que se conserva algún resto.

CAMPAMENTO ROMANO DE CASTELLONET DE LA CONQUESTA

Castellonet de la Conquesta se localiza en Valencia. En la entrada al pueblo se puede apreciar un arco romano que se asocia a una pequeña fortaleza de época romana. También se ha hallado un poblado ibérico, en el final de la senda del Tossal, excavado solo superficialmente.

 

 

Los Campamentos Del Periodo Augusteo y Julio-Claudio

 

 

Estos recintos surgieron durante las Guerras Cántabras. Se concentran en el cuadrante noroeste de la península ibérica, en contacto entre la Meseta y la Cordillera Cantábrica. Los campamentos augusteos y julio-claudios son difíciles de identificar, en su mayoría se encuentran bajo ciudades actuales que han reutilizado continuamente los restos de otros asentamientos, con lo que dificulta su reconocimiento arqueológico. Por otra parte, durante los reinados de Augusto y Tiberio, la técnica de castramentación aún se encuentra en periodo de conformación. Se emplean mayoritariamente estructuras temporales, realizadas en madera y la planta del campamento aún no está perfectamente regularizada.

El conocimiento sobre los campamentos militares del periodo augusteo y julio-claudio ha experimentado un registro espectacular durante los últimos diez años.

Una de las primeras medidas políticas de Augusto tras la derrota de Marco Antonio en Actium fue la reforma del ejército, ya que se había visto muy alterado durante las guerras civiles. Se inicia una estrategia militar completamente nueva en la que el ejército asume la protección de las fronteras, a lo largo de las cuales se estacionan los diferentes cuerpos, configurando un limes.

Esta política conlleva la necesidad de buscar fronteras más seguras desde el punto de vista estratégico, que aseguren las zonas del Imperio más vulnerables ante una amenaza exterior, como el norte de Italia, los territorios septentrionales de la Galia, la costa dálmata, las posesiones africanas o las provincias hispanas. El norte de Hispania fue clave dentro de los planes de Augusto. Esta fue sin duda la razón esgrimida por el princeps para inaugurar en este territorio su nueva política militar, con el llamado bellum cantabricum, las Guerras Cántabras. La resonancia propagandística que alcanzan las llamadas Guerras Cántabras entre los escritores romanos afines al régimen de Augusto Estrabón, o Tito Livio, constituye buena prueba del interés político.

La conquista del norte de Hispania debió verse impulsada por el descubrimiento de ricos yacimientos auríferos, que se hicieron necesarios para sostener la nueva política monetaria emprendida por Augusto en torno al aureus.

A lo largo de casi diez años, entre el 29 y el 19 a.e.c., el ejército romano se verá envuelto en una larga y pesada serie de operaciones y escaramuzas, las Guerras Cántabras. La campaña principal tuvo lugar durante los años 26-25 a.e.c., con la participación del propio Emperador Augusto, quien antes de su culminación, cayó enfermo y debió retirarse a la capital provincial, Tarraco, y más tarde regresar a Roma.

La repetitiva sublevación de los pueblos indígenas recién conquistados terminó con la campaña del año 19 a.e.c., ejecutada por M. Agrippa, quien acabó de forma expeditiva con la resistencia. Las mayores dificultades que se encontraron las tropas romanas, fueron el dominio de las áreas de montaña y el sistema de guerra de guerrillas empleado por las tribus norteñas.

Coincidiendo cronológicamente con el inicio de las Guerras Cántabras, Augusto lleva a cabo la reorganización administrativa de Hispania, que queda dividida en tres provincias: la Baetica, de carácter senatorial, y la Lusitania y Tarraconensis, bajo el control directo del emperador. A la Tarraconensis se fueron incorporando los territorios recién conquistados, convirtiéndose en la provincia más extensa del Imperio, y la única militarizada.

En los últimos años han sido especialmente llamativas las novedades sobre los campamentos legionarios de la época inmediatamente posterior a las Guerras Cántabras como los de:

Los establecimientos militares de Herrera de Pisuerga, Astorga y León son los primeros campamentos legionarios augusteos permanentes constatados arqueológicamente. Los tres ocupan emplazamientos geográficos y topográficos cuidadosamente elegidos, en situaciones estratégicas en relación con las vías naturales de comunicación que enlazan el parte norocidental de la Meseta con las regiones costeras de Galicia y la Cornisa Cantábrica.  

 

 

Herrera de Pisuerga

 

 

Es el primer campamento legionario de carácter estable y se corresponde a la campaña llevada a cabo por Agrippa en el año 19 a.e.c. Situado en la zona de transición entre las llanuras de la Meseta y las primeras elevaciones montañosas de la Cordillera Cantábrica. El campamento de Herrera de Pisuerga debió ser fundado entre el 20 y el 15 a.e.c. a juzgar por los datos arqueológicos. Está situada junto al río Pisuerga, la principal vía de penetración hacia el interior de la Cordillera y el mar. El campamento ocupó un cerro amesetado con una ligera elevación, situado justo en la confluencia del río Pisuerga con un afluente menor, el Burejo. El campamento albergó a la Legio IIII Macedonica, encargada preferentemente de la vigilancia y el control del territorio cántabro, unidad que permanece en dicho asentamiento durante todo el periodo augusteo-tiberiano, hasta la partida de la legión en el 39 hacia su nuevo destino en Mogontiacum.

El asentamiento tendrá el nombre de Pisoraca y en él se levantarán edificios propios de un campamento militar: viviendas, recintos para la tropa, locales comerciales y centros industriales, cuadras, etc.

De entre los materiales aportados por el yacimiento es importante la cerámica, de la cual destaca la denominada "Terra Sigillata". En la "Sigillata" de Herrera destacan las piezas fabricadas por un alfarero militar que trabajaba en Pisoraca: Terencio; en este tipo de cerámica hay vasos decorados, jarras y copas.

Mención aparte merece la "Tessera hospitalis" lámina de bronce recortada en forma de jabalí con una longitud máxima de 125mm. y una altura máxima de 65mm. El grosor medio es de 1mm. y su peso de 75gr. Presenta dos pequeños orificios que podrían servir para fijar o colgar la pieza. Lleva dos inscripciones en latín, una en el anverso y otra en el reverso, en las que se establece un pacto de hospitalidad entre la ciudad de los Maggavienses y un particular, Amparamus, a quien se otorga la ciudadanía honoraria.

Se han exhumado 52 tumbas de origen visigodo en las que destacan los ricos ornamentos con que se enterraba a las mujeres, entre los que podemos mencionar fíbulas de bronce, hebillas, y objetos propios del ajuar femenino como collares, pendientes, brazaletes y sortijas.

 

 

Astorga

 

 

De origen prerromano la antigua Asturica Augusta, que llegó más tarde a convertirse en capital del convento jurídico de los Astures. Dicha localidad se encuentra en la zona noroeste de la Meseta, justo en el punto de contacto entre ésta y la Cordillera Cantábrica y los Montes de León, a escasa distancia de una de las principales zonas auríferas de la región astur. A partir del análisis de las fuentes clásicas sobre las Guerras Cántabras, se había venido considerando como el lugar de establecimiento de uno de los campamentos augusteos de la contienda. Asimismo, se conservaban varias lápidas funerarias de soldados de la Legio X Gemina, reutilizados en la muralla. Se amuralló en época romana, posiblemente en el último cuarto del siglo III o primeros del IV. Estas fortificaciones fueron destruidas con la invasión de Teodorico por el 459.

De época romana se conservan:
La Puerta Romana situada a espaldas de la catedral. Cubos de arco de medio punto, algo peraltados. Las cloacas construidas en dos épocas distintas. La de la zona del jardín posee bóvedas de hormigón, pisos de pizarra y muros de mampostería, posiblemente realizada por la Legio X. El ramal de la calle García Prieto tiene muros de mampuesto, bóveda de pizarra y pavimento de mosaico quizás de los siglos III y IV.
La Ergastula pudo ser cárcel en época del imperio. Totalmente abovedada tiene mas de 90 metros de larga, más de 5 y medio de alta y casi 5 de ancha. La termas. Mosaicos, formado por teselas blancas y negras con motivos vegetales, geométricos y pajarillos.

Astorga era una encrucijada de caminos, las vías que pasaban por ella eran:
"Vía de la Plata" Desde Astorga se comunicaba con Zamora, Salamanca y Mérida.
"Vía Nova" De Astorga a Braga por Orense.
"Vía Augusta" De Astorga a Braga pasando por Lugo.
De Astorga a Zaragoza por Zamora.
De Astorga a Zaragoza por Cantabria.
De Astorga a Burdeos por Briviesca y Pamplona.

 

 

León

 

 

La ciudad romana se levantó en un altozano situado en el interfluvio; entre dos ríos que bajan de las cercanas montañas cantábricas. En este lugar se instala hacia el año 74 la legio VII Gemina, creada a partir de la unidad creada por Galba en Hispania como apoyo contra Nerón. La legio VII Gemina, de la que deriva incluso el nombre de la ciudad de León, permanecerá de guarnición en este mismo lugar hasta el final del Imperio. Las excavaciones arqueológicas desarrolladas en los últimos años han permitido descubrir la existencia de un recinto campamental anterior al de la VII Gemina. Este recinto debió ser fundado en época augustea, concretamente hacia el cambio de Era. Dicho campamento constaba de un agger con foso de perfil en "V" y terraplén de turba, aunque no ha quedado resto alguno de la empalizada. Al exterior de las defensas se desarrollaba un pavimento viario de unos 7m de anchura, pavimentado con pequeñas piedras. También han llegado hasta nosotros algunos restos de construcciones interiores de carácter indeterminado con suelo de madera y tabiques construidos con carrizo y revestidos con barro. A tenor de estas evidencias debemos aceptar que la legio VI victrix estuvo estacionada en León al menos entre el cambio de era y su partida definitiva de la Península Ibérica en el 69/70. La Legión VII Gemina hereda, pocos años más tarde, el solar de su campamento.

El recinto ocupado por la Legio VII tiene forma rectangular, mide 570x350m. y fue amurallado en dos momentos diferentes.

       La primera fortificación está formada por un muro de opus caementicium que presenta a su exterior una cara de sillarejos encintados, mientras que al interior se desarrollaría un terraplén. La muralla debió de ser levantada a finales de siglo I, con la llegada de la legión. De las cuatro puertas del campamento solamente tenemos constancia arqueológica de la porta principalis sinistra, situada en el costado oriental. Esta puerta está provista de dos vanos flanqueados por sendas torres rectangulares.

       La principalis dextra existiría en el extremo contrario, donde actualmente está ubicado el Palacio de los Guzmanes. Ambas se unirían por medio de la via principalis, en cuyo borde septentrional se situarían las construcciones más importantes del campamento: el cuartel general o principia y la residencia del comandante de la legión o practorium.

       La segunda fortificación es conocida tradicionalmente como la "muralla de cubos". Actualmente visible de forma continua en una buena parte de su trazado; dataría de finales del siglo III o inicios del IV. Conserva 36 torres o cubos, la mitad de las que debió tener inicialmente, además de otras 8 que flanquearían sus puertas.

       El campamento de la Legio VII contó con un acueducto que acometería al recinto fortificado por el noroeste, procedente de las lomas en las que se ubica el actual barrio de San Esteban. Su origen o captación no se conoce.

       Intramuros, en las inmediaciones de la puerta septentrional (actual Puerta Castillo), apareció un pequeño tramo de una de las conducciones encargadas de la redistribución del agua. Sus restos pueden contemplarse hoy en el Jardín del Cid.

       Las intervenciones arqueológicas recientes han permitido conocer rasgos de las diferentes edificaciones con las que contaba el campamento.

       Las construcciones más completas aparecidas hasta la fecha son los restos de dos edificios halladas en sendas excavaciones practicadas en el Corral de San Guisán y Plaza de Puerta Castillo, correspondiéndose este último posiblemente con parte de un almacén.

Mención especial se merecen las grandes termas interiores. Se extendían sobre buena parte del solar que ocupa actualmente la Catedral y parte de la Plaza de Regla. Están situadas en las proximidades de la puerta oriental del campamento y al borde de la vía principalis. Construidas a finales del siglo I o comienzos del siguiente, se utilizaron durante el siglo IV. El monarca Ordoño II (914-924) transformó parte de sus estructuras en Aula Regia.

       Al exterior del campamento se ha localizado el núcleo civil que se estableció en el entorno del recinto militar. El hallazgo más relevante lo constituye una larga galería curva con cubierta abovedada descubierta en las proximidades del ángulo sureste del recinto amurallado, calle de Cascalerías.

 

 

Lucus Augusti, Lugo

 

 

La ciudad se fundó en el año 14 a.e.c., la Muralla de Lugo es muy posterior al nacimiento de la ciudad romana de Lucus Augusti. Mientras la Muralla no se erigió hasta finales del siglo III, cuando Roma comenzó a sentir la amenaza bárbara.

Lucus Augusti jugó un papel muy importante en las comunicaciones, relaciones comerciales y organización administrativa del Noroeste hispánico, por lo cual se creyó más seguro fortificarla. Era la capital más cercana al finisterrae romano, el último eslabón de las fortificaciones romanas, por lo que debería ser mucho más sólida que el resto. Esto puede explicar su excelente conservación, además de otros factores geográficos: la ciudad está asentada en una meseta a 475m. de altitud cercada por fosos naturales en tres de sus lados, el río Miño al oeste y sur y los regatos Rato, Paraday y Chanca, al este; por el norte, Lucus Augusti tuvo en su Muralla un excelente parapeto al viento frió septentrional.

Es también extraño que las puertas de la Muralla no estén afrontadas en cruz, lo que indica que el Lucus Augusti bajo imperial no tenía un trazado reticulado de cardo y decumanus, al menos en toda la extensión del área amurallada, lo que singulariza todavía más el recinto lucense.

Recientes excavaciones apuntan a la existencia de una fase inicial de carácter militar, brindando asimismo el posible nombre de la unidad ocupante del recinto, la legio VI victrix, cuya abreviatura aparece grabada en un sillar de piedra.

 

 

Andagoste (Cuartango, Alava)

 

 

    Siguiendo una vía de penetración desde el interior de la Península hacia la costa cantábrica. El emplazamiento se sitúa en una suave elevación del terreno emplazada en el centro de un valle. Las evidencias estructurales se limitan a un foso que rodea el establecimiento, habiéndose conservado en algunos lugares el terraplén correspondiente. Entre los restos arqueológicos destacan numerosas tachuelas de calzado, proyectiles de onda y armamento ligero de todo tipo, dispuestos en grandes círculos en torno a la fortificación.

 

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Con el final de la guerra y la partida de la mayor parte de las tropas hacia las fronteras septentrionales del Imperio inaugura claramente una etapa nueva en la relación entre el ejército romano y la Península. Se fijan las bases de una política militar de ocupación territorial. La base de dicha actuación es la configuración de un exercitus hispanicus adscrito a la provincia Tarraconense, compuesto mayoritariamente por tres legiones seleccionadas entre las que habían participado en la guerra: la IIII Macedonica, la VI victrix y la X gemina. De la permanencia de estas tres unidades como única guarnición estable en la Península queda constancia en un conocido pasaje de Estrabón, que menciona un legado al mando de dos legiones en el área astur, y un segundo legado con una única legión asentada en territorio cántabro. Aunque Estrabón no nos informa sobre la identidad de cada una de las legiones, los testimonios arqueológicos no dejan lugar a dudas respecto a la presencia de las legiones VI victrix y X gemina entre los astures, mientras la IV Macedonica se asentó en el límite meridional de Cantabria.

La participación de cuerpos militares en obras de infraestructura tenía como finalidad agilizar las comunicaciones con la costa mediterránea como medio para asegurar el dominio y el control del territorio recién incorporado a la Tarraconense. Según los arqueólogos, dentro de este mismo plan estratégico se enmarca la fundación de un centro neurálgico como la colonia de Caesaraugusta hacia el 14 a.e.c., empleando veteranos pertenecientes a las tres legiones de guarnición.

Los grandes campamentos legionarios del periodo augusteo y julio-claudio establecidos en el norte de España debieron ir acompañados por un número indeterminado de recintos menores o castella, ubicados en zonas de interés estratégico, que en su mayoría están por descubrir.

 

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